Antecedentes

El Fondo Ambiental de El Salvador (FONAES) fue creado por Decreto Legislativo en junio de 1994 y actualmente está adscrito al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Su objetivo principal es la captación y administración de recursos para el financiamiento de políticas, planes, programas, proyectos e intervenciones que incluyan la protección, conservación, mejoramiento y restauración del medio ambiente para responder a la problemática ambiental y al cambio climático que afecta al país.

Actualmente, FONAES tiene el objetivo de convertirse en el principal instrumento de financiamiento de la Política Nacional del Medio Ambiente (PNMA).

El FONAES, en coherencia con su programa de Techo y Agua de fases anteriores, y como principal instrumento de financiamiento de la Política de Medio Ambiente de El Salvador, formula el presente proyecto alineando 3 de las 4 estrategias nacionales que componen la Estrategia de la PNMA presentada por el MARN en 2013.

El objetivo general de la presente actuación pretende contribuir al derecho humano al acceso de agua potable para uso doméstico en cantidad y calidad adecuadas, fortaleciendo a la vez la resiliencia al cambio climático de la población más vulnerable de las comunidades pobres y remotas de El Salvador, a su vez se fortalecerá la sostenibilidad del recurso hídrico.

El proyecto contribuirá a la consecución del objetivo general a través de la ejecución de una línea de actuación:

  1. Cosecha de agua lluvia colectiva en centros escolares para abastecimiento de agua de usos básicos.

En la fase 2017 se captarán alrededor de 2,500m3 de agua lluvia, lo que reducirá significativamente la escorrentía, la erosión y los riesgos de inundaciones y deslizamientos, contribuyendo así a la adaptación al cambio climático del país.

En coherencia con 3 de las 4 estrategias nacionales que componen la Estrategia Nacional del Medioambiente y reconociendo el acceso al agua como un derecho fundamental de toda la población salvadoreña, el Fondo Ambiental de El Salvador (FONAES) ha implementado el Programa Techo y Agua desde el año 2004, financiado por un Canje de Deuda firmado entre los Gobiernos de Francia y El Salvador. Entre los años 2004 y 2015, FONAES ha financiado un total de 200 proyectos, beneficiando a 5,554 familias y 130 centros educativos a nivel nacional, en localidades remotas del área rural, mediante la instalación de sistemas de captación de aguas lluvias para consumo humano.

Durante los años 2004 y 2005 se implementó la fase piloto del Programa Techo y Agua con una inversión de $576,977.08, de los cuales $550,000.00 eran provenientes del Fondo Franco- Salvadoreño, y el resto fue aportado por las unidades ejecutoras y las comunidades en concepto de contrapartida. Se ejecutaron un total de 18 proyectos (15 en el 2004), construyéndose en total 482 sistemas de captación de agua lluvias, beneficiando a un total de 518 familias de escasos recursos. Esto significó una inversión promedio de $1,104.42 por familia.

Durante los años 2006 y 2007 no se asignaron recursos. Fue hasta el año 2008 que el Gobierno de El Salvador a través del Fondo Franco Salvadoreño otorgó $1,000,000.00 al FONAES teniendo como meta atender a 400 familias. El Programa en esta fase comprendió la ejecución de 21 proyectos; construyéndose en total 428 sistemas de captación de agua lluvias, beneficiando a un total de 483 familias y 7 centros educativos. Durante los años 2009, 2010 y 2011 el Gobierno Central asignó 1.4, 2.5 y 1.6 millones respectivamente para continuar con el Programa. La fase 2011, contó con una asignación de $1,600,000.00 para atender a unas 700 familias. La fase 2012- 2013 preveía dotar de sistemas de captación de aguas lluvias a unas 1,100 familias y 30 centros escolares a través de 40 proyectos, pero se consiguieron resultados superiores habiendo realizado 45 proyectos, beneficiando a 1,234 familias y 31 centros escolares. En la fase 2014 se proyectó dotar de sistemas domiciliares a 350 familias, 2 proyectos colectivos y 10 para centros escolares, pero en la realidad se ejecutaron 15 proyectos beneficiando a 462 familias y 13 centros escolares.

En la fase 2015 se previeron 304 sistemas domiciliares, a fecha de hoy se han beneficiado a 280 familias y 3 centros escolares, con sistemas de captación de aguas lluvias individuales, estando pendiente el inicio de 2 proyectos más con los que se beneficiarían 92 familias y 1 centro escolar más, la fase 2016 que se iniciara a principios de 2017 beneficiara a 100 centros escolares en el Departamento de Morazán, la fase 2017 que se presenta se desarrollara en el Departamento de Chalatenango y prevé beneficiar a 100 centros escolares.

Desde el 2004, las intervenciones del Programa han llegado a las zonas más remotas y de mayor pobreza del país, en comunidades sin acceso al agua y con muy pocas posibilidades de contar con este servicio por tuberías. El Programa ha contribuido a mejorar la calidad de vida de la población de las comunidades beneficiarias: i) reduciendo el tiempo destinado a la recolección del agua; ii) reduciendo las probabilidades de contraer enfermedades gastrointestinales; iii) mejorando el techo de la mayoría de las viviendas; iv) generando un ahorro en la compra de agua y de medicinas; v) con cambios en la conducta de los pobladores de las comunidades en cuanto al uso y protección de los recursos naturales; vi) reduciendo la escorrentía, erosión y riesgos de inundaciones gracias a la captación de agua lluvia.

Planteamiento del problema a resolver con el proyecto

A pesar que El Salvador está considerado como un país con un nivel de desarrollo humano medio, según el IDH, presenta una alarmante diferencia entre ricos y pobres, que queda reflejada en uno de los índices de Gini más altos del mundo.

En El Salvador, inmediatamente después de la vivienda, el abastecimiento de agua potable es el aspecto de mayor importancia en la viabilidad de los asentamientos rurales. Los terremotos de principios del año 2001 y la tormenta Stan afectaron negativamente tanto a las viviendas como a las infraestructuras básicas (luz y agua, principalmente). Los daños provocados por las diferentes catástrofes naturales han introducido un factor de inestabilidad en estos asentamientos. A estos problemas en las condiciones de vida se añade la inseguridad económica derivada de la destrucción de cafetales y la situación de sequía que ha afectado la cosecha de frijol y maíz.

La situación precaria de los asentamientos rurales se ve constantemente acentuada por los desplazamientos y reubicación de población que se producen en el país, sin asegurar las condiciones mínimas de habitabilidad, entre ellos la accesibilidad al recurso hídrico.

El agua en El Salvador se vuelve cada día más escasa debido al agotamiento de las zonas de recarga acuífera; la deforestación; la contaminación de las aguas superficiales y el agua subterránea; la pérdida de la capacidad de regulación e infiltración del agua; la creciente variabilidad climática; y el mal uso que se hace de este recurso natural. Además, la demanda hídrica está aumentando de forma constante, debido al crecimiento social y económico del país y deriva en una importante presión por sus usos, llegando a causar conflictos sociales y políticos.

La precipitación promedio anual de El Salvador es de 1,784 mm/año. Según la Asociación Mundial del Agua (GWP por sus siglas en inglés) el país en el 2009, con 3,177 m3/per cápita, es el único en la región centroamericana que se encuentra con una tendencia cercana a una situación de estrés hídrico (1,700 m3 per cápita por año), lo que lo sitúa entre los países en Latinoamérica y el Caribe con más baja disponibilidad de agua por habitante. A esto hay que agregar que, según los análisis de las estaciones de monitoreo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) en el año 2011, solo el 12% tienen una calidad ambiental “buena”. Véase Ilustración 1. Mapa de Calidad de Agua. Índice de Calidad de Agua. Año 2011

Ilustración 1. Mapa de Calidad de Agua. Índice de Calidad de Agua. Año 2011 Fuente: Observatorio Ambiental (MARN)

El agua es un recurso escaso a nivel de disponibilidad real, principalmente para fines de consumo humano y en mayor medida en el área rural. Si a esto adicionamos factores como la dispersión de las viviendas y la imposibilidad de destinar actualmente recursos suficientes para la implementación de sistemas de redes para el suministro de agua potable, la situación se vuelve más compleja.

La disponibilidad y calidad del agua y el saneamiento básico afectan directamente la salud y la productividad de la población salvadoreña, particularmente en el área rural y sus oportunidades de desarrollo. De acuerdo con estadísticas del Informe Mundial de la Salud, en El Salvador mueren cada año aproximadamente 12,000 niños y niñas por enfermedades gastrointestinales que se podrían prevenir con el acceso al agua potable de las comunidades. La falta de acceso al agua para el consumo tampoco afecta por igual a hombres, mujeres, niños y niñas. Son básicamente las mujeres y las niñas las encargadas de garantizar el agua al núcleo familiar, dedicando muchas veces varias horas a esta tarea. Esto les supone menos tiempo para desarrollar otros trabajos remunerados, participar en actividades comunitarias o, simplemente, para asistir a la escuela.

ANDA reconoce que no abordará las infraestructuras en poblaciones de hasta 2.000 habitantes, dada su limitada capacidad. Las comunidades beneficiarias del presente proyecto están, pues, desatendidas por ANDA y FISDL. Actualmente FONAES trabaja en aquellas comunidades donde ni ANDA ni FISDL trabajan o tienen previsto intervenir.

Un aspecto crítico de la escasez son los períodos de sequías (canículas) que se presentan en la época de invierno, que generan fuertes pérdidas económicas; lo que obliga a que los pobladores