La educación ambiental es un proceso de formación que espera ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir nuevos valores y un profundo interés por el medio ambiente. Crear competencias para la vida; resiliencia y sobretodo fomentar en las personas y la comunidad las habilidades para resolver los problemas ambientales.

Para el FONAES, la apuesta por la educación ambiental es una apuesta a largo plazo, que intenta cimentar las bases par una cultura ambiental en El Salvador, pensando en la construcción de una sociedad ambientalmente más equitativa.

Para llegar a esto, es necesario formar a la sociedad, trabajar por la educación de los elementos básicos de la sociedad y comenzar a desmontar las ideas de la sociedad de consumo y comenzar a trabajar por crear prácticas de consumo responsable, para esto es necesario establecer nuevos patrones de comportamiento que sean más amigables con nuestro entorno y conscientes del costo ambiental de cada una de las acciones y comportamientos del estilo de vida occidental. Cada acción en la sociedad de consumo tiene un costo ambiental. No es dejar de consumir, es ser consciente del costo del consumo y actuar responsablemente en relación a éste conocimiento. Es así como trabajamos por la formación de una cultura ambiental en El Salvador educando.

Esto pasa por una sociedad educada desde la niñez, que reciba un proceso de formación sistemático y continuado, que permita formar valores, y que esté consciente de los impactos que su consumo genera en el medio ambiente.

La formación de una cultura ambiental en la sociedad salvadoreña, es una necesidad apremiante esto nos parece una verdad a todos, pero ¿cómo lo hacemos?

La sociedad salvadoreña es una sociedad esencialmente consumista, donde el consumo es una forma de vida, una forma de lograr estatus y posición, los mecanismos del mercado mediático son los mismos en todo el mundo operan generando necesidades inexistentes.

Construir una nueva sociedad donde estos valores sean cimentados y formados desde la familia, como base en una nueva cultura social es posible, a través de la educación; propiciándole alternativas a los mecanismos de la sociedad de consumo y estableciendo objetivos y metas claros en la educación formal donde las nuevas competencias, y los nuevos recursos de formación de cultura e identidad, permitan crear vías alternas claras a las que trata de establecer la sociedad de consumo. La formación de una cultura ambiental es un esfuerzo de nación y como tal debe ser asumido.

La comunidad es el siguiente escalón que se debe reforzar, la comunidad, el vecindario es un valor que debe ser rescatado, contra la cultura individualista que ha surgido en las últimas dos décadas. Es acá donde los recursos de las nuevas tecnologías pueden ser extremadamente útiles al formar nuevas culturas de consumo basadas en el uso, y no en la posesión de un bien, por acercarnos la comunidad a la punto de los dedos, donde podemos ver plataformas tecnológicas de alquileres, de alojamiento, de transporte en un entorno urbano, mercados de trueque, mercados de segunda mano e infinidad de posibilidades; nos permite crear nuevos mecanismos para que la sociedad se reconstruya y cree nuevos nexos de humanización a través de los valores ambientales y del consumo responsable. Es ahí donde el trabajo desde la casa se vuelve imprescindible; la formación de valores familiares sanos, basados en principios humanos y en el respeto ambiental de nuestro entorno se vuelve primordial la revalorización de las tradiciones, de lo local de la experiencia humana vivida por nuestros mayores como elemento enriquecedor y aglutinador.

La educación ambiental es un proceso continuo que no puede ser dejado solamente en manos de proceso formal educativos, la escuela con sus defectos y sus fortalezas tiene un papel o de los patrones culturales que los medios de información trasmite y refuerza; si no que debe ser un proceso continuo que alcance todos los estratos de la sociedad, donde sea la comunidad la que trasmita sus propios contenidos y potencie sus prioridades.

La familia a través de sus estrategias de educación es la que tiene que dar el impulso necesario para la formación de una nueva cultura que sea ambientalmente amigable, este esfuerzo es enorme y como ya dijimos es un esfuerzo a largo plazo donde tienen que participar multitud de actores, desde su propia experticia; es acá donde el FONAES espera proveer recursos y espacios para fomentar esta cultura ambiental en la sociedad salvadoreña. Nuestra esperanza es que las nuevas generaciones crezcan en un entorno más responsable ambientalmente.